Mi camino de formación:

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Desde pequeño sentí una motivación casi innata de comprender a las personas, de poder aprender de lo que me sucedía, de quedarme en paz con los conflictos que no podía entender dentro de mi y en mis relaciones, unas ganas por mejorar la calidad de vida emocional y física de mi mismo y de las demás personas y de colaborar en la resolución de sus conflictos.

A los 18 años empecé de manera formal mi camino de crecimiento personal y de consciencia, ya que mi sentir y necesidad resonaban con ello.


Desde entonces no he parado de aprender, conocerme y tomar consciencia de mis automatismos, de mis partes negadas y de permitirme nuevas formas de vivir con creatividad.


Poco a poco mi camino se ha ido centrando por una parte en conectarme con mi vulnerabilidad, con mi niño interior, dejarme sentir, aceptarlo, y también conectarme con mi fuerza, con mi adulto que acompaña a ese niño, le da espacio, le escucha y le comprende, y con todo ello expresar mi sentir  y necesidad de la forma más honesta y respetuosa hacia mí mismo y hacia los otros; y de esta forma amarme, perdonarme y amar y perdonar a los otros. Y por otra parte conectar con otra parte esencial que siempre estuvo presente en mi, mi esencia, el AMOR con mayúsculas, que siempre está ahí y que es invulnerable pase lo que pase.

Mi propio proceso personal y la conexión con esas partes ha sido fundamental para aprender a acompañar a los demás en estado de aceptación, no juicio y presencia.

 

Esta fueron mis experiencias en concreto:

  • Me formé primeramente a través de la Licenciatura de Psicología con un Itinerario Clínico y también Social-Comunitario y Educativo en la Facultad de la Universidad Autónoma de Madrid con media de Notable, en ella aprendí terapia Cognitiva-Conductual y contacté la terapia humanista.

 

  • A continuación me especialicé en Psicoterapia Humanista, ya que era el enfoque que más me motivaba y resonaba, diplomándome como Terapeuta Gestalt, complementado con cursos y seminarios las demás terapias humanistas (Analisis Transaccional, Bioenergetica…) y realizando gran parte de mi propio proceso terapéutico en estos enfoques. Todo esto me ayudó a conectar conmigo mismo, conocerme,  humanizarme, centrarme en el aquí y ahora, a la vez que revisar mi pasado,  aclarar mis bloqueos, emociones y necesidades, y obtener claridad y empoderamiento para realizar mis proyectos de futuro. Tambien realicé dos formaciones como Terapeuta Rogeriano y formación en Focusing.

 

  • Posteriormente obtuve la colegiación en el Colegio Oficial de Psicólogos y el Reconocimiento Sanitario de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

 

  • El enfoque de la Comunicación No Violenta, en el que realicé formación continuada, me ayudó a darle una estructura clara y mayor sutileza a todo lo que ya había aprendido en la Terapia Humanista, poder empatizar de forma más profunda y comunicarme de manera más eficaz y cuidadosa, centrándome en el sentir, las necesidades reales y las acciones eficaces a llevar a cabo para satisfacer dichas necesidades. También realicé parte de mi propia terapia con este enfoque.

 

  • El enfoque Sistémico y Trans-generacional, me dio una visión de conjunto del sistema de origen y actual de la persona, permitiéndome este enfoque una mirada más amplía, para ello realicé formación en Constelaciones Familiares, además también realice seminarios de las demás terapias de este enfoque.

 

  • Metafóricamente mi forma de entender este último enfoque, junto a otros como el Eneagrama, sería como un mapa para orientarse por la vida, mientras los anteriores enfoques serían como el vehículo que ayuda a realizar el camino, donde el terapeuta durante el tiempo necesario acompaña a la persona como copilo, siendo la persona la que va tomando las decisiones y se responsabiliza de la conducción y dirección de su camino.

 

  • En las demás influencias me formé a través de cursos, seminarios o talleres y cada una me aporta unos matices que tengo en cuenta en mi visión terapéutica.

 

  • Toda esta formación la he realizado centrándome en ella durante más de 15 años, además de la parte teórica, practica y vivencial de la formación, para mí fue necesario y ético experimentar procesos terapéuticos como paciente en cada una de las terapias en las que me iba formando, (anteriormente mencionadas en el apartado de enfoques e influencias), para sentir sus efectos y ponerme en el papel del paciente cuando soy yo el terapeuta.

 

  • Además aprendo de cada experiencia, relación, persona o ser vivo que se cruza en mi vida.

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